Más que “masajes” o “ejercicios”
Cuando pensamos en fisioterapia solemos imaginar aparatos, calor, corrientes, masajes o una lista de ejercicios. Si bien algunos de estos recursos forman parte del trabajo del fisioterapeuta, reducen mucho la verdadera dimensión de la profesión.
La fisioterapia es una disciplina de la salud que se encarga de prevenir, valorar, tratar y dar seguimiento a alteraciones del movimiento y de la función física. Su objetivo principal es que la persona recupere la mayor independencia posible en sus actividades del día a día y mejore su calidad de vida.
¿Qué hace realmente un fisioterapeuta?
Antes de aplicar cualquier técnica, el fisioterapeuta realiza una valoración clínica. Esto incluye revisar antecedentes médicos, analizar la postura, la fuerza, el equilibrio, la movilidad articular, la marcha y la participación de la persona en sus actividades cotidianas.
Con esa información se establecen objetivos claros y un plan de tratamiento que puede integrar:
- Ejercicio terapéutico para recuperar fuerza, resistencia y control motor.
- Movilizaciones articulares y técnicas manuales para disminuir dolor y rigidez.
- Entrenamiento de marcha, equilibrio y transferencias (por ejemplo, levantarse de la cama o de una silla).
- Educación postural y de ergonomía para el trabajo, la escuela o las labores del hogar.
- Uso correcto de órtesis, bastones, andaderas u otros apoyos cuando se necesitan.
Prevención, tratamiento y acompañamiento
La función de la fisioterapia no termina cuando cede el dolor. Muchas veces, el síntoma agudo es sólo la punta del iceberg de hábitos, sobrecargas o condiciones que se han acumulado con el tiempo.
Por eso, además de aliviar el malestar actual, el tratamiento busca prevenir recaídas y ayudar a la persona a identificar qué cambios puede hacer en su día a día: desde la forma de sentarse y levantar objetos, hasta el tipo de ejercicio que realiza, la organización de su jornada laboral o el descanso.
¿Cuándo conviene acudir a fisioterapia?
Algunas situaciones frecuentes en las que la fisioterapia puede ayudar son:
- Dolor de espalda, cuello, hombros o rodillas que se repite o limita las actividades.
- Lesiones deportivas, esguinces, desgarros o tendinopatías.
- Rehabilitación después de cirugías ortopédicas o neurológicas.
- Dificultad para caminar, caídas frecuentes o pérdida de equilibrio.
- Dolor crónico que afecta el sueño, el ánimo y la participación social.
Mientras más pronto se atienda un problema de movimiento, mayores son las posibilidades de recuperar la función y volver a las actividades con seguridad.
El enfoque de ZENIT: trabajo en equipo
En ZENIT Centro Médico Integral, la fisioterapia forma parte de un equipo multidisciplinario. Esto significa que el plan de tratamiento puede coordinarse con especialidades como ortopedia, medicina interna, neurología, dermatología o nutrición, según cada caso.
El paciente está al centro del proceso: se le explica qué está ocurriendo, qué opciones de tratamiento existen y qué resultados puede esperar. La idea no es sólo “recibir terapia”, sino entender mejor el propio cuerpo y participar activamente en el proceso de recuperación.
Referencias
American Physical Therapy Association. Guide to Physical Therapist Practice. Physical
Therapy. 1997;77(11):1168 650.
World Confederation for Physical Therapy. WCPT guideline for the development of a system
of legislation/regulation/recognition of physical therapists. London, UK: WCPT; 2011.
www.wcpt.org/guidelines/regulation-legislation (Access date 30 August 2019)